Soñé con África

Soñé con África

Zanzíbar, Tanzania y Kenia.

¿Y por qué África?

Claro está que influyó mi pasión por los animales,  por algunas historias leidas en el libro de Javier Reverte que recomiendo y que se llama «Vagabundo en África» , por todas las imágenes que se graban en tu retina al ver películas como “Memorias de África” y sin duda por tantas noches interminables donde Javier y Carmen compartieron sus historias vividas y donde alimentaron si cabe aun más mis ganas de viajar hasta allí…..

2017-10-24

Y compramos los billetes para llegar hasta Dar es Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania donde empezamos nuestro viaje en jeep y ferry, toda una trepidante aventura recorriendo casi 1700 kilómetros.

La primera noche descansamos en el hotel Movenpick Royal Palm de Dar es Salaam   después de no sé cuántas horas de avión para comenzar nuestra andadura al día siguiente, tras larga espera metimos el coche en el ferry  rumbo a Zanzíbar y al llegar al hotel disfrutamos de esta maravilla de isla que en ese momento frecuentábamos pocos turistas. Estuvimos cinco días alojados en  un hotel tranquilo el  Ocean Paradise , recargamos pilas y disfrutando de auténticos paisajes como este que os dejo, parecen postales.

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Visitamos la reserva de tortugas y su capital  Stone Town,  tras el relax llegó la hora  de continuar nuestra ruta hacia  Selous al sur de Tanzania.

La reserva de Selous,  en esa época, era uno de las zonas menos visitadas y por este motivo decidimos llegar hasta allí (la mayoría de los viajes organizados visitaban parques como Seregenti y Ngorongoro).

Si hoy calculas la ruta en cualquier navegador, por aquel entonces lo hicimos con mapa de papel,  te indica que son apenas cuatro horas de camino y creedme cuando os digo que es una auténtica odisea, es bastante más, los caminos son intransitables tienen unos surcos de camiones que con el jeep se pasaban a duras penas incluso a veces tienes la sensación de volcar,  aun así os podréis imaginar que mereció la pena , atravesábamos poblados donde las casas eran de adobe y paja y sus habitantes no habían visto a una persona de distinto color a ellos , en alguna ocasión los niños salían corriendo cuando se acercaban al coche e incluso en una gasolinera un bebé lloró al vernos.

Cuando llegamos al Rufiji River Camp de Selous, era ya por la tarde y nos fuimos a dar un paseo en una canoa hecha con un tronco de un árbol, es un sitio mágico y para mí único, disfrutas de este paseo rodeado de hipopótamos  que asoman la cabeza y cocodrilos que te ven como presa fácil… me cuesta describir qué fue lo que sentí porque supero con creces mis expectativas, es tan IMPRESIONANTE que no paras de sorprendente, es todo tan distinto, los colores tienen otra intensidad, el silencio únicamente es truncado por el ruido de algunos animales, desconexión, calma, relax, una mezcla de todo eso fue lo que sentí.

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Esta foto es de mis favoritas, las cabecitas de lo hipos asomándose a nuestro paso  y de la puesta de sol ni os hablo porque es flipante.

En el campamento (lodge parece más cool) dormíamos en tiendas de campañas militares que tenían un baño prefabricado dentro, la primera noche debo reconocer que dormí poco ya que decidieron acompañarnos una araña peluda en la ducha, del tamaño de la mitad de la mano que afortunadamente fue devorada por muchos bichitos que aparecieron una vez que la gaseé con insecticida, y un simpático hipopótamo que  de madrugada debió pensar que estar pegado a nuestra tienda era un planazo,   era como escuchar el ruido de una hoz cuando se siega hierba demasiado cerca de tu cabeza.

Al final te acostumbras  a los  ruidos y a convivir con todo los bichitos que te rodean, eso sí,  allí es todo de tamaño XXXL, hasta las moscas.

En  Selous se combinan las rutas en jeep para ver a cebras, jirafas, hienas, impalas, leones, monos, etc.  y los paseos en barca para ver hipos, cocodrilos e infinidad de aves, nosotros hicimos todas, la de las aves es igual de espectacular , todavía me acuerdo de la pregunta al guía ¿Con tantos agujeros en la pared como sabe cada pájaro cuál es la suya? La cara del guía lo decía todo mientras me respondió y ¿Cómo sabes cuál es la tuya cuando llegas a tu portal? …..estás son mis preguntas sin filtro que me caracterizan de vez en cuando…

La reserva de Selous te enamora e hipnotiza, parece que se para el tiempo para que tú lo puedas disfrutar, no hay prisas, ni estrés y en aquel momento ni cobertura para móviles. Un PARAÍSO.

Selous Park

Lo que sientes cuando ves a los animales en su hábitat es difícil de explicar porque cuando te gustan tanto los bichitos te dan ganas de bajarte del jeep para acariciarlos y otras te quedas pegada al asiento atónita viendo como unas leonas acaban de matar a una cría de jirafa y el Sr. León espera pacientemente para degustar su banquete.

Ves en directo lo que tantos documentales nos enseñan, la mama elefante moviendo sus orejas para proteger a su bebé y advertirte que no debes acercarte ni un centímetro más, las jirafas cotillas que se acercan tímidamente hasta tu coche, manadas de impalas y cebras protegiéndose entre ellas mientras beben agua del posible ataque de las leonas, es realmente alucinante.

Ojalá con estas líneas y las fotos os pueda transportar hasta allí , al menos por un instante.

Selous Park .

Tras unos días visitando la reserva seguimos camino dejando atrás tierras tanzanas para llegar hasta Kenia.

Como anécdota destacable de las muchas que vivimos  os contaré que  en cualquier camino te aparece un hombrecillo con un kalashnikov o similar (no entiendo de armas), te para el coche y más te vale que intentes entenderle para darle algo material que le haga feliz o la tensión aumenta por momentos, digo lo de hombrecillo porque abultaba más el arma que él, menos mal que mis queridos Javier y Ángel negociaron la mar de bien para que nos dejase continuar camino a Mombasa.

En Mombasa, la segunda ciudad más importante de Kenia,  hay mucha vida y bullicio, sus calles están repletas de gente y de puestos ambulantes y en cuanto anochece , se  queda vacía, es peligroso deambular por las calles cuando cae el sol; si alguna vez estáis por allí os recomiendo que visitéis su mercado en el que no cabe un alfiler para que paséis y veáis lo diferente que es a lo que nosotros estamos acostumbrados.

Nuestra ruta continuó hasta el Parque Nacional de Tsavo donde nos alojamos en Finch Hattons Tsavo National Park, un sitio de ensueño, su página web dice “Where Luxury Meets Legend”, nuestra tienda estaba justo encima del lugar de baño de los hipopótamos, nos pasamos horas sentados viendo como jugaban, se bañaban y los machos se peleaban.

El alojamiento y el servicio fue de diez, todavía recuerdo al masái que nos acompañaba una noche desde el comedor hasta la tienda y nos paró en seco porque teníamos delante a un hipopótamo que estaba de camino a una charca y ni le habíamos visto.

¿Sabéis que son los hipopótamos los animales que más muertes humanas causan en África? Pues sí, porque se sienten amenazados si te encuentran de camino hacia el agua ya que para ellos es su vía de escape, son muy agresivos y es increíble como corren.

Tvaso Nat. Park

En el parque de Tsavo tuvimos la suerte de encontrarnos con cebras, jirafas, leones, monos, impalas, avestruces y muchísimos elefantes en la inmensa sábana africana, un entorno algo más boscoso y seco, pero igualmente impresionante, durante días perseguimos al guepardo y no pudo ser, ¡nos quedamos con las ganas! No es nada fácil ver a alguno de los animales, es más cuando vas montando en el jeep del parque ves al guía que para y mira el suelo, se para y escucha y al principio te quedas pensando ¿me estará tomando el pelo?, pues no, son auténticos exploradores y tan sólo con mirar las huellas de los animales saben si son o no recientes, van siempre atentos escuchando  el sonido de los animales saben si están cerca o a kilómetros, es increíble….

Pasados varios días allí nuestro viaje tocaba su fin y el camino hacia Nairobi se nos hizo eterno, el atasco de entrada fue monumental, cierto es que mientras esperas puedes hacer la compra del mes, te venden de todo incluso tulipas para lamparas.

AfricaNuestro merecido descanso antes de regresar a casa llegó en uno de los hoteles más estupendos en los que he estado hasta hoy el Fairmont Norfolk Nairobi, si vais por allí no dejéis de verlo, es una pasada.

Y hasta aquí mi pequeño homenaje a África,  paisajes  que me sorprendieron todos los días, sus amaneceres y atardeceres, sus colores, sus costumbres, donde aprendí que cada día es un regalo y que hay otras formas de vivir la vida no sé si mejores o peores a las nuestras pero si diferentes, donde su gente sencilla siempre lleva una sonrisa y donde la naturaleza es majestuosa y envidiable ……… donde los sueños se cumplen. ¡No te lo puedes perder…. yo espero poder volver!

Este post está dedicado a Carmen y a Javier porque gracias a ellos disfrutamos  de una experiencia inolvidable.

 

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